La Guerra espiritual

Que pensáis del diablo?

Que pensáis del diablo? Existe realmente?

El diablo es un poder real maléfico personificado. Su mayor truco consiste en hacer creer que él no existe. La Revelación Divina le denunció en la Biblia y el Corán. Los clarividentes le perciben en sus manifestaciones, a través del mal en este mundo. Un mal que a menudo excede la potencia estrictamente humana. El diablo necesita hombres instrumentados por él. Es una legión grande y diversa. A cada uno su especialidad y su categoría de hombres (el poder, la violencia, la mentira, la astucia, el sexo desordenado…). El movimiento diabólico comenzó antes de la creación del mundo, en el mundo espiritual conocido como “El cielo”. Esto fue provocado por el líder de los Ángeles, dijo Lucifer, cuyo nombre significa “Portador de la Luz”, pero que se convirtió en portador de oscuridad. ¿Por qué? Su poder fue a la cabeza y le embriagó hasta el punto de sentirse superior a su Creador, hasta intentarle de someterse a él y negó de obedecerle. Exigió también de ser obedecido por él. Arrastró en su rebelión innumerables ángeles seducidos por él.

Pero Michael, que estaba subordinado a Lucifer, rechazó, a su vez, a someterse a este jefe insubordinado a Dios. El rebelde exigió de Michel obediencia, pero esto a su vez exigió que su jefe obedezca al Todopoderoso a la primera vista para obedecerle a su vez. Cuando rechazó, Michel exclamó: “¿Quién es como El (Dios)!” En hebreo “Mi (quién) ka (es como) El (Dios)”, lo que da MIKAEL = MICHEL en francés, Michael en Inglés, Mikhail en árabe. El Apocalipsis 12,7-9 informa sobre esta batalla terrible que tuvo lugar en el Cielo entre los seguidores de Lucifer y los que optaron de unirse a Michel quien, sin embargo, parecía (pero sólo parecía) más bajo, debido a su humildad, que su líder. Esta el “bajo” que triunfó y el “fuerte” que apareció musculado y amenazando exhibiendo su poder y bíceps, fue impulsado en la tierra con su familia. El amor potente que Michel y su familia tienen para Dios, la justicia y la Verdad tuvo razón del poder luciferino.

Y este es nuestro “Lucelu” en la tierra entre nosotros ostensiblemente bien hoy, después de que tenía la permisión de salir del abismo infernal debido a la estrella (de David), quien le abrió las puertas del Abismo (Apocalipsis 9,1). Un arma muy poderosa contra este enemigo del bien es de hacerle ridículo, de no tenerle en serio. Es por eso que le llamamos Lucelu (Estamos seguros que no le gusta esto!).

La “estrella” maldita que liberó Lucelu le sirve actualmente como un instrumento sutil para reproducir en la Tierra la rebelión luciferina en contra de Dios. Es por eso que “el Dragón (Lucelu) da su poder a la bestia” (Apocalipsis 13,2) y empuja a los hombres a inclinarse ante de ella, porque hacerlo es, de hecho, antes de Satanás que nos inclinamos. Las fuerzas satánicas en la tierra hoy responden al grito que resuena al cielo por Michael y su familia contra el diablo: “MI KA EL”. Esta respuesta satánica es “¿Quién es como la bestia” (MI KA ISRAEL!!!): “¿Quién como la Bestia? ¿Y quién puede luchar contra ella?” (Apocalipsis 13,4). Sólo se inclinaran antes de ella aquellos que no están escritos en el Libro de la Vida del Cordero (Apocalipsis 13,8), pero los elegidos le resistirán, “Esta es la constancia y la confianza de los santos” (Apocalipsis 13,10). En cuanto a nosotros, al grito de “MI KA ISRAEL” nos oponemos el grito todopoderoso de “MI KA YESHUA (Que es como Jesús)!!!” Y reproducimos entonces en la tierra la contra- revuelta de Michel contra Lucelu.

Y creedle, nuestro grito santo, ruidoso por el momento por el tumulto ensordecedor del mundo (problemas, guerras, eventos sociales, sexo desordenado, deporte escandaloso, drogas, etc… Lucas 21,34-36), eventualmente sofocara la voz de la bestia apocalíptica y sus aliados.

Nuestras oraciones, inaudibles a nuestros enemigos humanos, pero ensordecedores para los oídos de los demonios, vencerán a los demonios que acabarán “al lago de fuego y azufre, donde están también la Bestia y el falso profeta…” (Apocalipsis 20,10).

Ver nuestro texto: “La Llave del Apocalipsis”

¿Cómo luchar contra el diablo?

Un lector nos escribe sobre la guerra espiritual:

“Ese idiota de mal intenta todo el tiempo de pertúrbanos y destruirnos. Soy muy consciente del… pero me vuelvo cada vez más capaz de reconocer su juego ¿Sabéis de quién hablo… Cómo combatirlo de manera efectiva?”

Las mejores armas para combatirle son las que nos hacen crecer espiritualmente: La comida de Jesús tenida en la simplicidad por nosotros, el Rosario y la confianza absoluta en el Corazón Inmaculado de María, la lectura de las Escrituras Santas y la oración. Mas creceremos espiritualmente y menos el diablo tiene poder sobre nosotros. En esta lucha diaria, tenemos que luchar y mantenerse firme. Poco a poco llegamos más capaces de reconocer las tácticas del diablo. Pobre diablo… él se repite con frecuencia y con el tiempo y el uso de nuestras armas diarias y nuestra tierna Madre María llegamos en el campo a reconocerle y cazarle. Sus Tácticas están sobre de esto:

  • Desalentar por ideas oscuras acerca de nosotros mismos (no digno, no capaz, es demasiado difícil, no es para mí, no valgo nada, etc…).
  • Distraer cuando queremos orar (justo en el momento de la oración miles cosas vienen a la mente…), dar el disgusto de la oración.
  • Obseder con una idea negativa que sigue viniendo.
  • Retrasar en la vida espiritual (cuando el diablo ya no puede tener un alma, hace todo lo posible para retrasar su evolución… Así que intenta de hacernos caer el rosario, la comida diaria de Jesús, la oración, la lectura de las Escrituras Santas a través de distraernos por mil pensamientos… Debemos ser conscientes).
  • Evitar la asistencia regular de nuestros hermanos y hermanas (“Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”, dijo Jesús (Mateo 18, 20). Esta es una gran fuerza).
  • Acusar el otro (hermano), presentar una idea negativa del otro, lo que hizo o dijo (aquí es donde la transparencia entre nosotros le destruye, ya que hablar de lo que nos hace arrugados permite de aclarar todo, si no hablamos, una pequeña cosa se convierte – por la intervención, por supuesto, de Satanás – en una montaña…). Jesús, por el contrario, como Él le dijo a Su Mensajero, es El que toma nuestra defensa…
  • Hacernos caer por gente en el trabajo y que nos atacan injustamente (debemos atacar también en JUSTICIA y ganar, tratar de evitar en lo posible estas personas para nuestra PAZ interior; utilizar el arma de las burlas. El diablo y sus hombres no soportan las burlas…).
  • Vaciar internamente por personas y actividades superficiales. (Debemos evitarles todo lo posible. La Vida Espiritual pide una atmósfera… Ver Corán XIX,61-65: “en los jardines del edén prometidos por el Compasivo a Sus siervos… No oirán allí vaniloquio, sino ‘¡Paz!”).
  • Influir por un sueño negativo que presenta una imagen negativa de uno de nuestros hermanos, o que nos tira de un modo u otro hacia abajo. A menudo utiliza este truco cuando se hayan agotado otros medios…

Cuando le conocemos, debemos correr inmediatamente a nuestra tierna Madre María y pedir su ayuda. Una ELAN DE AMOR Y DE FE es suficiente. Y todo el edificio de mentiras se derrumba…

Es entonces una lucha diaria. Tenemos todas las armas para vencer: la comida de Jesús en familia, el rosario, la lectura de las Escrituras Santas y la oración.

Y no olvidemos de hacer burla de él! Lucelu (abreviatura de Lucifer…) no soporta la burla… Después de todo: “Lucelu tiene nalgas hermosas… tiene que engordarles…” (Canción dedicada a Lucelu por el Mensajero apocalíptica).

Acerca del Rosario, Lucía, la vidente de Fátima, había dicho al Padre Fuentes: “La Virgen me dijo que los últimos remedios dados al mundo están: el Santo Rosario y la devoción al Inmaculado Corazón de María. Últimos quiere decir que no habrá ningún otro. Desde el momento en lo que la Santísima Virgen dio una alta eficiencia al Santo Rosario, no hay más problema material, o espiritual, nacional o internacional que no puede resolver con el Santo Rosario y nuestros sacrificios. Recitarle con amor y devoción consolará María y se secará tantas lágrimas de su Inmaculado Corazón.”

En cuanto a Padre Pío, un santo moderno (pasado al otro mundo en el 1968), que tenía las huellas de Jesús, llamaba al Rosario: “Su arma”.

Con las armas anteriores, el diablo entonces no tiene poder sobre nosotros.

“Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo.” dijo Jesús (Juan 16, 33).

El Corán nota: “Dijo (el diablo): ¡Señor! Por haberme Tú descarriado (de nuevo el acusador), he de engalanarles en la tierra y he de descarriarles a todos, salvo a aquéllos que sean siervos Tuyos escogidos. Dios dijo: … Tú no tienes poder alguno sobre Mis siervos..” (Corán 15, 39-42). Para la guerra espiritual meditar:

  • Introducción: Luc 14,28-33 y Efesios 5,8-14 Participar en la Vida Espiritual es como ir a la guerra. Debemos armarse y estar dispuestos a renunciar a todo.
  • Poner la armadura de Dios: Verdad (conocimiento), Justicia, fe, celo: Efesios 6,10 – 20 / 2 Corintios 6,7
  • No descender al nivel del enemigo: 1 Pedro 3,8 – Resistir al diablo por la fe: 1 Pedro 5,5-11 / Jacques 4,7
  • Identificar las voces o los pensamientos en nosotros: Juan 8,38 / Juan 16,13 / Gálatas 5,16-26. Como Jesús le reveló recientemente: “A través de Adán-Eva el diablo entró en el subconsciente colectivo a través de desplazar a Dios. El hombre ya no está solo con Dios. Hay alguien otro que piensa en él. El Cristo viene cazar al intruso del alma y del corazón de quienes que le escuchan”.
  • Escuchar la Palabra para producir frutos: Mateo 7,24 / Jean 15,1 – 3 / 1 Pedro 1,22-24. La Palabra de Dios es viva. Ella nos forma, nos purifica y nos hace efectivos por el reino de nuestro Padre.
  • Usar la espada de la Palabra: Apocalipsis 1,16 / Hebreos 4,12 + / Isaías 55,10 + -. Tener una actitud fuerte en contra de los injustos: Apocalipsis 2,26 / Mateo 23,12-32 / Jean 2,14-17. Jesús fue afilado con los fariseos hipócritas. Él no dudó en tomar el látigo al templo para expulsar a los mercaderes. También nos recomienda de ser ” prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas” (Mateo 10,16).
  • Cultivar la transparencia entre nosotros (vidrio puro, mar de cristal): Apocalipsis 21,18 / 15,2 / Gálatas 6,2.
  • Renovarse por el Conocimiento: Colosenses 3,9-17

El problema del mal

“Por qué hay el mal en el mundo?
Por qué Dios que es bien, ha “creado” el mal?”

Estas son preguntas que a menudo escuchamos.
Para encontrar las respuestas, debemos pensar bien y usar su lógica a través de comenzar, por ejemplo, a convencerse que Dios, que es bueno, no puede haber creado el mal, porque cada árbol no puede dar que su fruto.

¿De dónde entonces viene el mal?

Una reflexión sobre el mal se impone. El mal no es una entidad en sí misma, sino un bien truncado, una discapacidad: La enfermedad es una falta de salud, la ceguera es una privación de la vista, el robo es un despojo, el asesinato es una privación de la vida, la mentira es una verdad distorsionada, la injusticia es una falta de justicia, los placeres corporales irregulares son una desviación de la energía humana. Todas estas enfermedades impiden que el hombre evolucione espiritualmente. El mal definido de este modo, entonces está claro que Dios no puede disfrutar de “crearlo”, o disfrutar de ver a sus criaturas sufrir. Él no tiene ningún interés en eso. Toda persona lógica e imparcial le constata.

Por contra, Dios le dio un significado a la creación, hay una orientación, una dirección a tomar en la vida, no debemos circular atrás, o acelerar o conducir en estado de ebriedad, etc, para no hacer mal a sí mismo o a otros. Pero muchos rechazan de participar en los pasos de Dios y prefieren hacer su propio camino. Ahí hay la fuente del mal en el mundo. Conducimos a 200 millas por hora en estado de ebriedad, causamos accidentes y muertes y… esta es la culpa de Dios!!!

Entonces es el hombre que ha introducido con él la amargura del mal. No deja de regar esta planta maléfica por el egoísmo y la pasión del poder y de la dominación. Estos son los deseos del hombre que están en el origen de las guerras fratricidas. El hombre mata al hombre su hermano para despojarle y someterle a sus demandas. Y esto en contra de los preceptos del Creador divino. ¿A quién entonces la culpa?

Es la revelación divina que, en la historia simbólica de la caída de Adán y Eva, nos informa de la fuente del mal en la tierra. El hombre y la mujer decidieron de creer los consejos malos que el diablo les inspira, en lugar de confiar en las instrucciones divinas para alcanzar a la plenitud de la vida. De este modo, introdujeron el pensamiento diabólico en la intuición del hombre. Este fue el primer pecado, la separación entre Dios y su criatura. Después de introducir el desequilibrio entre el hombre y Dios, “Caín”, continuó el acto maléfico a través de matar a su hermano “Abel” e introdujo el mal entre el hombre y el hombre su hermano. El culpable ciertamente no es Dios que le advirtió el hombre.

La bondad de Dios se manifieste sobre el pecador por la gracia del perdón. Esta gracia es simbolizada por los “vestidos de piel” que Dios dio a Adán y Eva para ocultar su vergüenza. En efecto, Dios da la mano a todos los hombres para hacerlos salir de su miseria. Pero él no puede forzar la mano del hombre que es libre, y no puede obligarlo a la práctica del bien, o impedirle por la fuerza para cometer el mal. Dios no puede, tampoco, obligar al hombre a aprovechar la gracia divina, a disfrutar de la ayuda divina para salvarse. El da la mano, a nosotros de aprovecharla.

Dios solicita, Él se propone. Él nunca se impone.

Así, el hombre no puede ser forzado, ni a hacer el bien ni a evitar de cometer el mal. Y esto para dos razones:

  1. La naturaleza del Creador: Dios no es un dictador. Él aconseja, pero no exige a sus criaturas la práctica del bien. Libro el-mismo, Él creó los espíritus y los hombres a su imagen: libros.
  2. La naturaleza humana: El hombre no es un esclavo o un cualquier animal, un perro que unimos o un bozal para no morder. Libre e digno, debe utilizar sus facultades emocionales e intelectuales en su propio interés y en el interés público. Para cometer el mal, el hombre debe perder el corazón y la inteligencia. Esta es la peor de las enfermedades, porque esta es la fuente de todo mal.

Tendríamos razón de culpar al Creador si el, desde el principio, había creado en la enfermedad. Sin embargo, en el principio, la criatura humana, en su dimensión humana, fue impecable, pero sujeta a avanzar hacia Dios. Es el orgullo humano, que rechazó toda posibilidad de colaboración, toda sincronización con la obra del Creador. De donde el desequilibrio y la fuente de todo mal de la tierra.

Es el hombre que comete libremente actos desalentados por su Creador. El último es un padre que no quiere ningún mal a los hombres. ¿Qué interés tendría a ver a sus criaturas gemir? Si pensamos bien, no tiene nada de un sádico. Pero en contrario, Él no deja de aconsejarnos como un padre para evitar las prácticas y las actitudes que afectan el cuerpo y el alma de forma negativa (drogas, placeres ilusorios, injusticia, egoísmo, orgullo, etc.).

¿Por qué Dios ha creado?

La vida, la real, diseñada por el genio del Creador, es hermosa. Y Él ha querido que la compartamos con él. Es entonces un acto altruista e bueno que es a la base de la creación. Pocos se molestan en mirar en profundidad, en reconocer sus errores que son las verdaderas causas de su desgracia, en superar sus prejuicios negativos. Ganarían tanto, o todo, a través de superar. Ellos se verían ellos-mismos, liberados de conceptos falsos por un gesto de humildad y de objetividad. Quién busca sinceramente, con objetividad y desapego, sin amargura o contención, encuentra infaliblemente.

Pero ¿por qué crear, sabiendo que el diablo y el hombre caídos no debían disfrutar de la vida? ¿Por qué crear sabiendo que el mal va a salir?

El Creador es libre. Infinitamente libre. Es a partir de este movimiento que él creó, expresando entonces un sentimiento de amor infinito por los que llamó a la Vida. Pero si él se había abstenido de crear, proporcionando – entre los espíritus y los hombres – que algunas criaturas se convertirían en malas por celos o desafío, Dios entonces no habría sido libre. Sería despersonalizado. Si se hace a causa de esta oposición que Dios había abstenido de crear, habría sido sometido a enemigos antes de que ellos existan. Esto es obviamente ilógico. Porque el Creador es infinitamente libre. Como el hombre puede hacer libremente lo que quiere dentro de su naturaleza, Dios puede más, hacer lo que quiere de acuerdo con su naturaleza infinitamente libre. La oposición de la naturaleza creada es incapaz de detener la voluntad Todopoderosa del Gran Arquitecto de la creación.

Los espíritus angélicos y los hombres caídos tienen la libertad de la auto-destrucción. Pero lo que Dios creó fue inicialmente perfecto, cada uno según su propia naturaleza. Esta es la enseñanza de la Escrituras Santas.
En Cristo Jesús, Dios da de nuevo su vida eterna con un amor inmenso por aquellos que colaboran a esta redención. “Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos”, dijo Jesús (Juan 3,16 / 15,13 / 1 Juan 4,9). Además, tenemos que haber de manera suficiente la humildad y el reconocimiento, aceptar de dar la mano para captar la gracia ofrecida gratuitamente. Hay, por desgracia, tan pocos que quieren entender.

El hombre sabio sabrá recuperar, a través de Jesús, lo que el diablo, por Adán, logró a sacarle.