Dios se ha demostrado UNO-EN-TRES “Aspectos”, El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Las expresiones humanas no pueden definir el aspecto trinitario del Creador.

En los libros de la Alianza Antigua, Dios habla de sí mismo en plural:

“Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra (Génesis 1, 26)

Después del pecado de Adam, Dios se exclama irónicamente:

“¡He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal!” (Génesis 3, 22)

Después de ver la soberbia de los hombres en Babel, Dios dijo:

“Ea, pues, Bajemos, y una vez allí confundamos su lenguaje…” (Génesis 11, 7)

Dios se aparece a Abraham:

“Levantó los ojos y he aquí que había tres individuos parados a su vera.” (Génesis 18)

Perplejo sobre la aparición de Dios trinitario, Abraham habla a “El” a veces en singular, a veces en plural.
La Biblia nos revela que Dios es Padre (o “Verbo”) y Espíritu Santo.

El Padre es Dios

Verdad revelada del Antiguo Testamento:

Deuteronomio 32, 6: “¿No es él tu Padre, el que te Creó, el que te hizo y te fundó?”

Jeremías 31, 9: “Porque yo soy para Israel un Padre”.

Malaquías 2, 10: “¿No tenemos todos nosotros un mismo Padre?”

Jesús confirma la paternidad: Dios es Padre del Cristo y nuestro Padre:

Mateo 7, 21: “sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial”.

Mateo 26, 53: ” ¿O piensas que no puedo yo rogar a mi Padre,..”

Lucas 2, 49: ” El les dijo: “Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?”

Mateo 6, 4: “…y tu Padre, que ve en lo secreto.”

Mateo 23, 9: ” Ni llaméis a nadie “Padre” vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo.”

Juan 20, 17: ” Subo a mi Padre y vuestro Padre.”

El Hijo es Dios

Se encarna en el Mesías:

Salmos 2, 7: “Voy a anunciar el decreto de Yahveh: El me ha dicho: “Tú eres mi Hijo; Yo te he engendrado hoy.”

II Samuel 7, 14: “Yo seré para él Padre y él será para mí hijo.”

Juan 1, 1-14: “La Palabra (Hijo) estaba con Dios.. Y la Palabra se hizo carne.”

Juan 8, 57: Jesús les respondió: “En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy”

Hebreos 1, 1-9: ” Dios, en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo…. El cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia, y el que sostiene todo con su palabra ponderosa.. En efecto, ¿a qué Angel dijo alguna vez: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy..”

Juan 5, 18: Jesús se presenta como igual al Padre.

Juan 10, 30-33 / Juan 14, 8-10: Jesús revela también su igualdad al Padre.

Filipenses 2, 5-11: Pablo declara la condición divina de Jesús que le hace igual a Dios.

Mateo 11, 27: “Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”

El Espíritu Santo es Dios

Isaías 48, 16: “…Y ahora el Señor Yahveh me envía con su Espíritu.”

Isaías 63, 10: “Y contristaron a su Espíritu Santo.”

Joel 3, 1: “Sucederá después de esto que yo derramaré mi Espíritu en toda carne”, dice Dios.

Salmos 50 (51), 13: “…No retires de mí tu Santo Espíritu.”

I Corintios 2, 10-12: “Porque a nosotros nos lo reveló Dios por medio del Espíritu; y el Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios… Nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios…”

Hechos 5, 3-4: Mentir al Espíritu Santo es mentir a Dios.

Hechos 13, 2-4: “dijo el Espíritu Santo…”

I Corintios 6,19: Los cuerpos son los santuarios del Espíritu Santo.

I Corintios 3, 16/ 2 Corintios 6, 16: Los cuerpos son santuarios de Dios.

Hechos 28, 25-27: “Con razón habló el Espíritu Santo a vuestros padres por medio del profeta Isaías.”

Isaías 6, 8-10: “Y percibí la voz del Señor.”

II Pedro 1, 21: Toda profecía viene del Espíritu Santo.

II Timoteo 3,16: “Toda Escritura es inspirada por Dios.”

Manifestación de la Trinidad divina en el Evangelio

El Espíritu Santo es el Espíritu del Padre:

Mateo 10, 20: “sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros” (Juan 15, 26 / I Corintios 2, 11). Pero esta también El Espíritu del Hijo “Todo lo que tiene el Padre es mío.” (Juan 16, 15)

Gálatas 4, 6: “Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo (Ver Hechos 16,7 / Romanos 8,9 / Filipenses 1, 19)

Por tanto, el Espíritu Santo emana del Padre y del Hijo (Católicos) y no sólo del Padre (Ortodoxos).

El Espíritu Santo no es enviado sólo por al Padre sino por el Hijo:

“Y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la Verdad… ” (Juan 14, 16-26).

“Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre…” (Juan 15, 26).

“Pero yo os digo la verdad: Oseas conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré.” (Juan 16, 7)

“Mirad, y voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. ” (Lucas 24, 49)

“Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo.” (Juan 20, 22)

Mateo 3, 16-17: Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto” se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco” (Mateo 3, 16/ Juan 1, 32). La paloma, la voz y Jesús representan la Trinidad.

Juan 14, 16-26: A los apóstoles tristes por su partida, Jesús promete de orar al Padre para darles otro Consolador, el Espíritu de la verdad. El dice también: “No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros”. Así que Jesús vuelve en la forma del Espíritu Santo. La unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo se revela aquí.

Mateo 28, 19: Jesús pide a sus apóstoles de bautizar “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. El nombre es en singular.

Otros textos que revelan la Trinidad:
1 Corintios 12, 4-6/ 2 Corintios 13,13 / 1 Pedro 1, 1-2.

Reflexión

El sol puede dar una imagen de la Trinidad divina: Sol (el Padre), los rayos de luz (el Hijo) y el calor que emana de él (el Espíritu). Por lo tanto, el Hijo es” siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia” (Hebreos 1,3). Y el Espíritu Santo, como un calor vivificante emana del Padre. Jesús dice a sus apóstoles: “Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede (emana) del Padre, él dará testimonio de mí (Juan 15, 26). Este “resplandor” y estos “humos” están vivos y nos transmiten desde el Padre, el amor y las emociones de la Vida Eterna, de que son privados los incrédulos que les rechazan. El hombre que cierra sus postigos a la luz solar se priva de la vida. El Hijo y el Espíritu Santo son del Padre, una “emanación de sí mismo”, una “duplicación”.

Es difícil de entender las profundidades del hombre, y mucho menos las de Dios.

El Padre, como un sol vivo, irradia el Hijo da la Vida por el Espíritu Santo. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán, comprenderán y vivirán Dios (Mateo 5, 8/ Juan 17, 3)

(Ver el texto: “Mira de Fe en el Corán”, Capítulo 4, punto 3 “La Divinidad del Mesías.”)
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