Diálogo entre un sacerdote y un rabino

Los judíos niegan reconocer a Jesús como el Mesías anunciado por las profecías bíblicas. En el verano de 1972, el sacerdote, “P”, quiso entablar un diálogo franco y directo con el rabino, “R”, para entender las justificaciones bíblicas de la denegación. Después de haber hecho una cita con el rabino, fue con un grupo de personas. El rabino les dio una calida bienvenida. Aquí está la esencia del diálogo:

P: Hay profecías que confirman el carácter mesiánico de Jesús. El capítulo 53 de Isaías, por ejemplo, presenta el Mesías como incomprendido, rechazado por su pueblo y puesto a la muerte.
R: Yo sé lo que piensas. Yo no interpreto!
P: Pero yo pide concretamente una explicación, otra interpretación posible. Yo busco la verdad. Entre el judaísmo y nosotros hay un hombre: Este es Jesús. Si es un impostor, el grupo y yo vendremos a solicitar convertirnos en judíos.
El rabino sonrió y dijo en tono de broma: En este caso, debería ser circuncidado!
El sacerdote dice: Pero por supuesto! Elimina como quieras!
R: No, en serio, yo no interpreto!
P: ¿Es porque los judíos esperaron, y siguen esperando un Mesías político, sionista?
R: No, en serio, yo no interpreto! De todos modos, recuerde que Jesús en la cruz, confesó que fue abandonado por Dios. Él no había dicho: “Eli, Eli lama sabachtani”? que significa “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Si fuera el Mesías, Dios no le abandona.
P: Usted me sorprende, señor rabino! ¿Usted conoce bien la Biblia! Usted sabe que con estas palabras de David, se da comienzo al Salmo 22, que presenta un solo hombre justo perseguido por una multitud que le rodea y que se “traspasaron sus manos y sus pies…” y los han puesto a la muerte etc…. Jesús se refiere a este Salmo mesiánico y nos pidió consultarlo. David no hablaba de sí mismo visto que no fue asesinado y no tenía las manos y los pies perforados.
R: Yo no interpreto como usted.
P: ¿Cómo se interpreta usted? ¿Es esto todo el pueblo judío? Esto no se aplica al Salmo.
R: Yo no interpreto.
P: Hay una profecía de Miqueas, en el siglo VIII antes de Cristo. El profeta ve nacer el Mesías en Belén, precisando que vendrá en el futuro, pero que “sus salidas son desde el principio, desde los días del siglo” (Miqueas 5: 2).

El sacerdote leo este texto de la “Biblia de Jerusalén” (Edición 1955). Le llamó la atención el hecho de que el texto anuncia el Mesías para el futuro, pero sus días remontan en el pasado, en los días antiguos, y esto demuestra la naturaleza divina del Mesías. Su interlocutor entendió la intención del sacerdote y, contestó, aumentando su voz, y dijo: “¡Nunca! Lo que dices es incorrecto, ustedes los cristianos han falsificado la Biblia, voy a consultar el texto hebreo”.

Regresó después unos minutos, más calmado y reconoció diciendo: “¡Por supuesto! Lo que usted leo es correcto. En hebreo existe aún más!”

P: ¿Más? Dijo el sacerdote frunciendo el ceño.
R: Sí, mucho más! Está escrito: “Sus orígenes se remontan a tiempos antiguos (o a otra vez), a los días de la Eternidad (azal)” y no a los días antiguos. Su Biblia erróneamente tradujo la palabra hebrea “azal”, que significa la Eternidad.
(Notamos que La Biblia de Segond, de Darby y de otros también traducen “…los días de la eternidad”.)
P: Entonces, debo entender que la Biblia hebraica me da doblemente la razón! Porque la Eternidad sólo se aplica a la divinidad. Es por esto el profeta Isaías se dirige a Dios exclamando: “¡Oh si rompieses los cielos, y descendieras…” (Isaías 64,1). Y Dios dice en Ezequiel: “He aquí, yo, yo requeriré mis ovejas…” (Ezequiel 34,11).
R: Yo no interpreto, pero le felicito por su conocimiento de la Biblia.
P: Pero me permito interpretar según los acontecimientos que corresponden a las profecías. Pero, francamente, hubiera preferido una interpretación correcta en vez de la felicitación.

Allí se terminó el diálogo sobre Biblia y, a continuación, el sacerdote dijo en broma: “Yo no estoy dispuesto a someterme a la circuncisión, porque no me has convencido. Pero, ¿usted se oponga a que estemos presentes durante sus oraciones a la sinagoga un Sábado?”
El grupo fue invitado para el siguiente sábado a la sinagoga.

Las Profecías Mesiánicas

A Jesús le fue difícil convencer a los judíos quienes esperaban un Mesías diferente. La muerte de Jesús sacudió a quienes esperaban un mesianismo político. Además, Jesús se había revelado a sus discípulos para explicarles que su mesianismo es espiritual y universal. Apareció a los dos discípulos que iban a Emaús, llenos de tristeza y decepción, y les dijo: “¡Oh, insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y todos los Profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían” (Lucas 24, 24-27).

Las profecías presentó el venidero Mesías en tres formas: Es un profeta, sacerdote y rey.
Es difícil conciliar entre estas tres cualidades, ya que son los sacerdotes eran del tribu de Leví, y los reyes del tribu de Judá. En cuanto a los profetas, fueron elegidos independientemente de su integración tribales. Las profecías que pueden discernir la identidad del Mesías son las que revelan que se rechazara de su pueblo y se le de muerte. Son estas que vamos a poner de relieve principalmente. Vamos a presentar brevemente las otras profecías, comenzando, al igual que Jesús, desde Moisés quien vio el Mesías como Profeta.

El Mesías Profeta
Moisés dijo al pueblo:

“Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios: a él oiréis…” Dios dijo a Moisés: “… profeta les suscitaré de en medio de sus hermanos, como tú, y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandaré. Mas será, que cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le residenciaré.” (Deuteronomio 18,15-19).

Los judíos preguntaron a Juan-Bautista si él era aquel profeta, “no soy”, dijo (Juan 1: 21). Un poco más tarde, el apóstol “Felipe halló a Natanael y dísele: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y los profetas, a Jesús, el hijo de José de Nazaret.” (Juan 1: 45).

Después de la multiplicación de los panes hecha por Jesús la gente “decían: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.”. (Juan 6,14). Por último, Jesús dice a los que se niegan a creer en él: “Su acusador es Moisés, en quien vosotros esperáis… porque de mi escribió él.” (Juan 5,45-46).

El Mesías Sacerdote y Rey

Muchos profetas han presentado el Mesías como Rey:

Dios dice: “Yo empero he puesto mi rey sobre Sión, monte de mi santidad…Pídeme, y te daré por heredad las gentes, y por posesión tuya los términos de la tierra” (Salmo 2,6-8).

Jehová dijo a mi Señor: “Siéntate a mi diestra, en tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies. La vara de tu fortaleza enviará Jehová desde Sión: Domina en medio de tus enemigos…. Juró Jehová y no arrepentirá: “Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” (Salmo 110,1-4).

Tras la presentación del Mesías como rey quien la vara de su fortaleza se extiende hasta los confines de la tierra, Salmo 110 también le presenta como sacerdote. Dos puntos a considerar acerca de este Reino:

1. Este reino no es político, sino espiritual. No buscar la hegemonía sionista. Jesús dijo: “Miqueas reino no es de este mundo”, es decir, el mundo político (Juan 18: 36-37). Este reino es espiritual, y es por eso que el rey es un sacerdote, también “según el orden de Melquisedec, un rey sacerdote que no era judío (Génesis 14: 18-20). San Pablo lo explica en su carta a los Hebreos (capítulos 5 a 7). Por lo tanto, los profetas declararon que Dios rechaza los reinos políticos judíos (1 Samuel 8,5-7 / Oseas 8,4 y ver nuestros textos “La Drama de Jesús” y “Los Cristianos e Israel).

2. Según Dios, el Reino Mesiánico es universal, en beneficio de todos los hombres. El Mesías es el Rey universal de los corazones puros de todas las razas, naciones y lenguas, no sólo los judíos sionistas que entienden que el Mesías es fanáticamente sionista, propiedad exclusiva de sus beneficios políticos y materiales. En efecto, Dios, hablando del Mesías, de “su Siervo”, dice el profeta Isaías: “Poco tu es que me seas Siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures los asolamientos de Israel: También te di por luz de las gentes, para que seas mi salud hasta lo postrero de la tierra” (Isaías 49,6 / Hechos 13,47). Este es el reino mesiánico de Dios sobre la humanidad, no aquel del pueblo israelí.

Los sacerdotes judíos se emplearon para ofrecer a Dios sacrificios de animales. Sin embargo, el sacrificio ofrecido por el Mesías, fue que él mismo para la salvación de aquellos que creen en él. Al hacerlo, cambió el concepto de sacrificio y sacerdocio, cumpliendo así las profecías que le anuncian como un sacerdote en un orden y un rito diferentes a el orden y los rituales judíos, a saber, los del rey-sacerdote Melquisedec.

Es importante destacar y aclarar este hecho: El sacerdocio judío se encontraba en el orden de Aarón. Aarón fue el hermano de Moisés y el fundador del sacerdocio judío sobre la base de los sacrificios de animales. (Ver Éxodo 28). El hecho de que el Mesías anunciado no viene investido con el tradicional orden sacerdotal judía, de acuerdo con Aarón, pero no, no judío, de acuerdo a Melquisedec, significa un cambio radical y agitación en la tradición judía. Esto implica una renovación de la mentalidad judía y el concepto del sacerdocio.

El nuevo “orden de Melchisedek se caracteriza por la ofrenda del pan y del vino de Melquisedec a Abraham. Sin embargo, el pan y el vino son los símbolos del Cuerpo y la Sangre del Mesías se ofrece en sacrificio a Dios: “Esto (el pan) es mi Cuerpo… Este (vino) es mi Sangre, del Nuevo Pacto, que por muchos es derramada”, dijo Jesús a sus apóstoles en la víspera de su sacrificio (Marcos 14, 22-24 / Lucas 22,19-20).

Las profecías mesiánicas más increíbles, sorprendentes e incomprendidas son los que presentaron el sufrimiento Mesías, rechazado y matado por los suyos:

“¿Quién ha creido a nuestro anuncio? No hay parecer en él, ni hermosura: verlo hemos… Despreciado y desechado… varon de dolores experimentado en quebranto… fue menospreciado y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores… Mas “el herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; por su llaga fuimos nosotros curados…. cortado fue de la tierra de los vivientes, por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte… (Jesús fue enterrado en la tumba del rico José de Arimatea (Mateo 27,57-60). Con todo eso Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando hubiera puesto su vida en expiación por los pecados, verá linaje, vivirá por largos días (es una profecía acerca de la resurrección de Cristo) y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Del trabajo de su alma verá y será saciado… (por la resurrección) ” (Eclesiástico (Sirácides) 53,1-12).

Así que Isaías vivió siglos antes de que el drama del Mesías: rechazado por su pueblo, su sacrificio ofrecido a Dios por la muerte y resurrección. Esa es la naturaleza de su sacerdocio, totalmente diferente de la de Aarón.

David, en el Salmo 22, ya prevista, antes de Isaías, el drama de Cristo. Hablando de los sufrimientos del Mesías, él le ve gimiendo, y dice:

“Dios mío, Dios mío, porque me has dejado? Toros… me rodean muchos leones rugientes… traspasaron mis manos y mis pies y duermo en el polvo de la muerte…”.

El profeta Zacarías predijo el regreso del Mesías a los que han negado (los judíos) como sigue:

“Yo derramaré sobre la casa de David y sobre los moradores de Jerusalén (los judíos) espíritu de gracia y de oración; y miraran a mi, a quien traspasaron, (Jesús), y harán lamento sobre él, como llanto sobre unigénito… ” (Zac. 12: 10).

El Apocalipsis, hablando de Jesús, confirma este hecho, que tendrá lugar al final del tiempo asignado al Estado de Israel:

“He aquí que viene con las nubes (Jesús) y todo ojo lo verá, y los que traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentarán sobre él.” (Apocalipsis 1.7).

Tales son esencialmente de las profecías mesiánicas que se aplican a Jesús.

Agradecemos los argumentos que podrían demostrar el no mesianismo de Jesús de Nazaret. Nuestra fe en él está abierta, no fanática.